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Generación USB: niñas que juegan con Software Libre No es tan difícil usar linux (y sobre todo si unx es niñx) por Concebida con Red Hat, amamantada con Mandrake, escolarizada con Ubuntu, mi hija se informatizó bajo GNU/Linux y KDE. Hoy, a sus 8 años, no sabe lo que es "un word", pero escribe, navega, almacena contenidos multimedia que descarga de la internet, navega sus sitios favoritos, edita imágenes, ve televisión, administra sus blogs, y nos hostiga con Avril Lavigne... ¡utilizando software libre! Y mientras aprende sobre Libertad y Cooperación, escucha lo que quiere, pero negociando el volumen. Y por supuesto, compartiendo con sus amiguis el placer de jugar con la tecnología mientras compiten como gatos por controlar el ratón. La mayoría de las aplicaciones en entorno gráfico tienen un diseño intuitivo (y altamente repetitivo) que permite utilizarlas sin mayores conocimientos previos. Incluso, las niñas y niños de la Generación USB comprenden en tiempo récord la lógica detrás de la disposición de las botoneras, lo que les permite extrapolar el conocimiento de una aplicación a otra, incluso sobre diferentes plataformas. Un ejemplo sencillo es la utilización del navegador. Más allá del sistema que utilicen, son capaces de navegar con Firefox, Konqueror o Explorer sin notar prácticamente la diferencia. La previsibilidad les permite incluso operar con aplicaciones cuyos menúes se encuentran en idiomas distintos a su lengua materna, comunmente en inglés. Una de las ventajas prácticas que encuentro en el hecho de que las niñas y niños se acerquen al software libre, radica en que descubren la existencia de múltiples herramientas para cada tarea que quieren realizar. Distintos navegadores, editores de texto desde el más simple al más complejo, diversos programas para reproducir audio y video, para ver imágenes, editarlas, enviarlas por correo a sus amistades, etc. Creo que la exposición a esta diversidad, y la comprensión de la relación entre formatos y aplicaciones, les permite imaginar un mundo de alternativas para resolver problemas y acceder a la información. Los manejadores de ventanas, en nuestro caso KDE, ofrecen la ventaja de permitir una relación fluída con los dispositivos externos. Lo que permite a las párvulas enchufar sus dispositivos (reproductores USB, pendrives, cámaras, celulares y chips de memoria) y navegar sus archivos en forma sencilla y segura. Sencilla, porque no hay nada más simpático que "enchufar y usar" (aunque cada tanto debamos salir a rebuscar entre los foros la solución a algun error de configuración que nos deja "a capella"). Y segura, porque cada vez que un dispositivo vuelve de una máquina con Windows (ciber, impresión y copiado, máquinas de amiguis...), podemos limpiarlo con fastidio pero sin poner en riesgo la computadora, ni teniendo que deshabilitar puertos o pagando costosos antivirus que bloquean el dispositivo contaminado y lo vuelven inusable. Una aplicación que resultó especialmente interesante para mi ratona de laboratorio fue el Gimp, una poderosa herramienta para la creación y edición de todo tipo de imágenes en los más diversos formatos. Y una excusa perfecta para el aprendizaje de lengua extranjera. El Gimp fue una puerta para aprender sobre formatos, ventajas y desventajas de los distintos tipos de archivos, peso, calidad de imagen, etc. En inglés, ya que nunca bajé la versión en español. Se escucharon protestas, no digo que no. Pero después de un tiempo, las palabras en inglés terminaron siendo tan familiares como las a veces incomprensibles versiones locales de los manuales. A la larga, es más fácil aprender inglés básico que seguir un manual mal traducido. Y aunque no sabe lo que es "fotoyopear", se volvió una experta en la alteración de imágenes digitales. El VLC fue la llave para la libertad de reproducir música y video en prácticamente todos los formatos, además del streaming. Hoy, en una casa sin televisión podemos ver Canal 7 y TN, armar listas de reproducción, y programar la música de una fiesta gracias al VLC. Y escuchar otra y otra vez las canciones de Belinda! El Bash pertenece al grupo de aplicaciones que por ahora casi no utiliza, sin embargo sabe bien para qué está, cómo es que "le hablo a la máquina, y me contesta", y cómo es que cuando algo falla, esa pantalla negra y antipática casi siempre lo arregla. Hasta ahora fue casi mágico, pero comenzó a usar el ping para saber si hay internet o se cayó la conexión. Sobre juegos para KDE, son tantos!!! Separados por tipo, hay juegos educativos, de ciencias, de tablero, de lenguaje, de habilidad, y muchas opciones saludables además de los clásicos chauvinistas. Especialmente, hay una gran variedad de juegos no sexistas, para compensar aberraciones tales como "juegosdechicas.com". Hace un tiempo, una banda de niñas conocidas, la mía incluída, comenzaron a jugar juegos en red, y allí comenzaron las conversaciones al respecto de la privacidad y el resguardo de la identidad, sobre cuidar los datos personales, no divulgar las contraseñas, no chatear con desconocidos, etc. Sumado a esto está la realidad de las diferentes posibilidades de conexión que tenía cada una. Así fue como se les ocurrió hacer usuarias cooperativas. O sea, entre varias elegían un nombre y una contraseña y generaron así identidades múltiples, ficticias y colectivas. Cada una, desde su casa, podía jugar y desarrollar personajes que todas utilizaban compartiendo claves y consignas. Así, se formó una especie de cooperativa de jugadoras, que colaboraban para conseguir puntajes cada vez mejores, rompiendo, obviamente, todas las reglas del sitio. Irá en contra de los términos y condiciones, pero generaron allí una forma segura y semi-anónima de jugar juegos en red. Sobre la utilización de servicios online, debo decir que estas niñas los aman! Blogs, muchos blogs. En cuanto descubrieron que podían generar varios blogs con el mismo usuario, se lanzaron a crear un blog para cada cosa, un estímulo para leer y escribir. You Tube, donde además de cantantes de moda buscan series, dibujos animados, programas de tv ya emitidos, y si, cada tanto se encuentran con material no apto. Es cuestión de prestar atención y acompañarles un poco cuando salen a curiosear por la web. Facebook, el Gran Hermano, fue una verdadera cuestión a conversar. Para cuando terminé de mostrarle a mi hija que los términos y condiciones impedían la participación de menores, descubrí que ya había generado y verificado su dirección de correo, y su flamante cuenta ya estaba creada. Simplemente por ensayo y error fue cambiando su año de nacimiento hasta que el sistema la dejó suscribirse con una edad falsa. Mamma mia! Pero el daño ya estaba hecho, y ya estaba adentro. Y había demostrado que lo estaría pese a mi oposición. Así que resolvimos que la cuenta sería configurada con los máximos niveles de paranoia, y le fui explicando por qué las restricciones que disponía para su identidad, tales como limitar las vistas del perfil y resultados de búsqueda exclusivamente a sus amiguis. Para peor, quedamos en que su cuenta sería controlada por mí hasta que cumpla la edad de acceso, pero aclarándole que su correspondencia no sería leída por nadie más que por ella, ya que es un derecho constitucional. Pero que me reservaba el derecho de verificar sus contactos. Estuvo de acuerdo y se salió con la suya. Debo reconocer que ni buscándola la encontré, y eso me tranquilizó, ya que asi su existencia sólo es visible a sus propios contactos, familia y amiguis. Mi recomendación especial, a las niñas (y niños) de la generación usb, que se cuiden, cuiden sus puertos y dispositivos de todos los virus que andan pululando, sin olvidar las recomendaciones sobre privacidad y navegación segura. En un punto, la educación sexual y la educación tecnológica tienen mucho en común... |
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