En ninguna parte del mundo ha podido convivir el desarrollo de empresas petroquímicas y el crecimiento de los puertos con la pesca autóctona. Más tarde o más temprano las primeras destruyen sin quererlo a la pesca local y por lo que se ve, ese momento, mas que amargo, nos a llegado a nosotros los pescadores de Ing. White, que de mas está decir mientras estamos ocupados pescando nadie se entera de nuestra existencia, solo se nos ve como parte del folklore del lugar. (...) Sabemos que para algunos intereses estamos sobrando en el puerto, así que dejémonos de hipocresías y hablemos seriamente de cómo será esta transición, de pescadores a trabajadores de otro rubro, o a pescadores en otra zona, ya que si debemos cambiar lo haremos pero no de buena gana y para lograrlo necesariamente tenemos que tener recursos, que deberían salir del mismo lugar de donde salieron las decisiones que nos condenaron a esta situación. (1)